Este es uno de los espacios más importantes y significativos de la Catedral de Ourense, considerada como una de las obras maestras del patrimonio gallego. Comienza su construcción en el siglo XIII, con la intención de crear algo similar al Pórtico de la Gloria de Santiago, pero este aportará nuevas técnicas e influencias.
Arquitectónicamente consta de un gran arco central de medio punto con parteluz y grandes contrafuertes laterales, sustentando éstos, a su vez, dos arcos laterales. El arco central está compuesto por arquivoltas decoradas con 24 personajes sentados sobre ellas, conocidos como los “Ancianos Músicos del Apocalipsis”, tocando instrumentos y dialogando entre ellos. Debajo, en el tímpano, un San Martín montado a caballo partiendo su capa con la espada para compartirla con el pobre datado del siglo XVI, siendo la iconografía más representada del santo. Algunas investigaciones atribuyen esta obra al escultor gallego Gregorio Fernández.
Acoge gran importancia el parteluz del arco central donde se representa la Virgen del Consuelo: una elegante talla de Cornelis de Holanda del siglo XVI. En la zona baja, sobre el pedestal del parteluz, se encuentra Santiago sedente en piedra policromada. Se trata de una rara representación del Apóstol como vencedor del mal, sosteniendo la espada que simboliza su martirio. Es una obra del siglo XIII, aunque fue colocada en su ubicación actual en el siglo XIX como indica la leyenda en el basamento.
En el arco lateral derecho, aprovechando de nuevo las arquivoltas, se encuentra la representación del Juicio Final. En este se ve representado el cielo para los justos y el infierno para los condenados, con el uso del color rojo para aportar más dramatismo a la representación. A diferencia de los anteriores, el que está situado a la izquierda no contiene figuración, sino unas hojas de acanto de distintos colores. Toda esta arquitectura está flanqueada por unos ángeles trompeteros.
Se completa con las pinturas y capillas en los lienzos de pared de los laterales, donde a la izquierda se representa a San Cristóbal en una pintura del siglo XVI, común de encontrar en las entradas de las iglesias por la creencia de que verlo evitaba la muerte, y con una capilla dedicada a San Francisco Blanco Mártir en Japón. En el otro lado se encuentra una representación de la imposición de la casulla a San Ildefonso por la Virgen y la capilla con la escultura en piedra de Nuestra Señora de Belén, bajo esta un relieve con el Descanso en la huida a Egipto ejecutado por Francisco de Castro.
La importancia de este conjunto artístico es a causa de la suma de la arquitectura con las esculturas, que, aunque son hieráticos en su movimiento, sus rostros en algunos casos contienen gestos amables o de diálogo. Tiene un protagonismo especial la policromía, de un gran colorido con el uso del rojo, azul índigo y el dorado, recuperada recientemente gracias a una restauración. Este conjunto hace del pórtico un espectáculo de luz y color, llevando al espectador a una narración de las Escrituras única.
La catedral de Ourense es uno de los grandes templos románicos de España y una de las costrucciones más importantes de la Edad Media en Galicia, con una serena belleza y sobria elegancia. El Pórtico del Paraíso es solo uno de los tesoros que contiene entre sus muros, siendo la visita al primer templo orensano fundamental para comprender el románico y la cultura de Galicia.