Diálogo inherente entre arquitectura y música
En innumerables ocasiones nos sentimos abrumados por la belleza arquitectónica que transmiten muchos destinos turísticos cuyo enclave, historia y arte que lo rodea nos dejan sin aliento; pero también es cierto que el entorno y sus factores condicionantes (como el ruido, condiciones meteorológicas, ambiente masificado, etc.) pueden condicionar nuestra percepción y disfrute del espacio.
El espacio arquitectónico condiciona siempre la percepción emocional. Asistir, por ejemplo, a la Missa Solemnis de Beethoven en un enclave como el Palacio de Carlos V de la ciudad de Granada crea una proyección única acompañada de un efecto envolvente por la disposición circular del claustro del monumento. La piedra y el mármol (ambos materiales protagonistas de este palacio) tienen una resonancia característica que, aunando con el contexto histórico y estético de esta obra renacentista, eleva la experiencia añadiendo un valor emocional único que quizás, en otra ubicación no se habría podido conseguir, o simplemente sería diferente.
La arquitectura ha sido un condicionante, desde siglos, influyendo en la música desde el «primer compás». El estilo gótico arquitectónico en las iglesias dota de una reverberación natural al sonido por sus destacadas bóvedas, majestuosas naves y materiales (piedra desnuda, vitrales grandes y superficies de alta dureza), ensalzando estéticas sonoras en obras de música polifónica o de canto gregoriano. Así mismo, podríamos decir que la relación entre arquitectura y música va más allá de su modulación sonora, aportando así un enfoque funcional y emocional que permite y anima al pensamiento, a la creatividad y a la introspección.

A la inversa, algunos espacios mal planteados pueden generar disonancia per se con el entorno, afectando negativamente a la narrativa arquitectónica de ese enclave y de quienes lo visitan. Por ello cuando visitamos cualquier lugar de interés arquitectónico es fundamental considerar no sólo lo que vemos, sino lo que sentimos y escuchamos en esa localización.
Experiencia Sensorial VR
Uno de los mayores retos en la recreación de experiencias VR es atender a la fidelidad acústica y arquitectónica en los entornos virtuales. Es decir, teletransportar al usuario permitiendo trascender cualquier límite. Crear digitalmente un espacio arquitectónico requiere un modelado a partir de referencias, fotografías y planos, además de su integración en entornos digitales para conseguir precisión en iluminación, texturas y dimensiones, entre otros. La edición de sonido será fundamental para conseguir una mayor inmersión del usuario con el entorno virtual.
La tecnología no sólo imita la experiencia sensorial de un espacio, sino que la redefine, expandiendo la percepción estética invitando a formar parte de la historia, del conocimiento y de su legado.

¡En ÓptimaCultura lo hacemos posible!
Echa un vistazo a nuestros proyectos, prueba nuestras estaciones inmersivas 360º que se encuentran en los monumentos y emplazamientos que gestionamos y disfruta del patrimonio cultural como nunca antes.
¡Te recomendamos visitar nuestras redes sociales en instagram (@optimacultura y @artisplendore) y en LinkedIN donde podrás encontrar muchísima información detallada y más!